El púlsar puede permanecer en cada modo durante varios segundos o minutos. (Foto: Wikimedia)

El misterio de un púlsar, resuelto para sorpresa de los expertos

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Un equipo de científicos y científicas ha logrado desentrañar el enigma detrás del comportamiento inusual de un púlsar. A través de una colaboración internacional en el ámbito de la observación, este grupo de investigadores ha identificado que los repentinos cambios observados se deben a la expulsión súbita de materia por parte del púlsar en intervalos extremadamente cortos.

María Cristina Baglio, investigadora de la Universidad de Nueva York Abu Dhabi, con afiliación en el Instituto Nacional Italiano de Astrofísica (INAF) y autora principal del artículo publicado en Astronomy & Astrophysics, describe estos eventos cósmicos como extraordinarios, donde masivas cantidades de materia, semejantes a proyectiles cósmicos, son lanzadas al espacio desde un objeto celestial pequeño y denso que gira a velocidades asombrosamente altas en un período de tiempo muy breve, del orden de decenas de segundos.

Un púlsar es una estrella muerta, caracterizada por su alta velocidad de rotación y su fuerte campo magnético, que emite un haz de radiación electromagnética hacia el espacio.

Este haz, como el destello de un faro, atraviesa el cosmos y es detectado desde la Tierra cuando cruza nuestra línea de visión. Este fenómeno da la impresión de que el brillo de la estrella está pulsando cuando se observa desde nuestro planeta.

El foco de atención de los científicos ha sido el PSR J1023+0038, conocido como J1023, un tipo especial de púlsar con un comportamiento inusual. Situado a unos 4500 años luz de distancia, en la constelación del Sextante, J1023 orbita cercanamente a otra estrella.

Durante la última década, este púlsar ha estado extrayendo activamente material de su compañera estelar. Este material se ha ido acumulando en un disco que rodea al púlsar y gradualmente cae hacia él.

A medida que este proceso de acumulación ha avanzado, el haz de luz prácticamente ha desaparecido y el púlsar ha oscilado de manera intermitente entre dos modos.

En su modo "alto", el púlsar emite rayos X brillantes, luz ultravioleta y visible, mientras que en su modo "bajo" su brillo es más tenue en estas frecuencias y emite principalmente ondas de radio.

El púlsar puede alternar entre estos modos en cuestión de segundos o minutos, desconcertando a la comunidad astronómica durante mucho tiempo.

Para comprender mejor este comportamiento, los científicos llevaron a cabo una campaña de observación sin precedentes que involucró la participación de una docena de telescopios avanzados, tanto terrestres como espaciales.

El coautor del estudio, Francesco Coti Zelati, investigador del Instituto de Ciencias del Espacio (ICE-CSIC) y del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña (IEEC), destacó la importancia de esta colaboración en la investigación del púlsar.
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