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El detector sísmico más barato y resistente del mundo

El detector sísmico está compuesto también por una masa inercial. (Foto: Envato)
El detector sísmico está compuesto también por una masa inercial. (Foto: Envato)
Mostraron una gran similitud entre ambas señales, lo que demuestra la utilidad del nuevo dispositivo. Dentro de una red sísmica, este sensor puede detectar con gran sensibilidad y precisión terremotos a miles de kilómetros de su epicentro.
Con el objetivo de mejorar los sistemas de vigilancia de terremotos y, por tanto, también la información a la población y a las autoridades competentes sobre riesgo sísmico, investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y de IMDEA Materiales han fabricado y ensayado un novedoso sensor sísmico.

Se centra en el efecto triboelétrico que se trata de un tipo de electrificación por contacto por la que ciertos materiales se cargan eléctricamente tras separarse de otro material. Frotar un plástico por la piel o el pelo, por ejemplo, puede generar triboelectricidad, que también aparece cuando se pegan las bolitas de corcho blanco o poliestireno a distintas superficies. 

Los nuevos sensores actúan como nanogeneradores de energía triboeléctrica (TENG, por sus siglas en inglés).

Los investigadores, liderados por José Sánchez del Río del Grupo de Investigación en Materiales Estructurales Avanzados y Nanomateriales UPM, ensayaron en el Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX) la relación de las medidas de vibración obtenidas con el sensor colocado sobre la superficie de una mesa de vibración, en comparación con las obtenidas por los sistemas microelectromecánicos (MEMS) utilizados normalmente en la red nacional de sensores sísmicos del Instituto Geográfico Nacional (IGN), con el que también han colaborado.  

Así, mostraron una gran similitud entre ambas señales, lo que demuestra la utilidad del nuevo dispositivo. También revelaron que, dentro de una red sísmica, este sensor puede detectar con gran sensibilidad y precisión terremotos a miles de kilómetros de su epicentro.  

El nuevo sensor sísmico, que ya se ha patentado, tiene como elementos principales transductores triboeléctricos. Estos transductores se fabrican en el laboratorio de IMDEA Materiales liderado por el investigador De-Yi Wang

Están formados por dos capas de material polimérico que, mediante diferentes tratamientos químicos, tienen electronegatividad opuesta. En el momento en que estas capas se ponen en contacto, se genera una potencia eléctrica de alto voltaje, sin necesidad de ninguna fuente externa. Por eso estos sensores son TENG. 

Sánchez del Río resume las ventajas del nuevo sensor sísmico. “Puede utilizarse para detectar terremotos y avisar del peligro mediante un sistema muy barato, de muy bajo consumo y resistente a condiciones adversas. Los potenciales usuarios van desde las grandes corporaciones, pequeñas y medianas empresas o particulares interesados, así como los responsables de los sistemas nacionales de detección de terremotos”. 

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