VERSIÓN MODERNA

God of War, el legado de Kratos y el gran cambio del combate

La historia de God of War 2018 tiene lugar al menos 10 años después del desenlace de God of War 3. (Foto: PlayStation)
La historia de God of War 2018 tiene lugar al menos 10 años después del desenlace de God of War 3. (Foto: PlayStation)
El nuevo Kratos no quiere saber nada de su pasado y por ello blande el Leviatán, un hacha que heredó de su esposa y que fue forjado por Brok y Sindri, los dos enanos responsables de la creación del mismísimo Mjölnir.


God of War
no es solo una saga de videojuegos muy querida por muchos jugadores, es uno de los buques insignia de la marca PlayStation, y vuelve tras cinco años de ausencia por todo lo alto, con un auténtico juegazo.

Una demostración de músculo por parte de Sony con la que reafirma su compromiso con las grandes superproducciones para un jugador, tras exclusivos para PS4 tan importantes como Uncharted 4: El Desenlace del Ladrón (2016) y Horizon: Zero Dawn (2017).

Regresa Kratos, y lo hace en una aventura que tiene partes de reinicio y otras tantas de continuación. Cambia la mitología, cambia el tipo de combate y la cámara, cambian muchas cosas... pero la esencia del Fantasma de Esparta sigue intacta. 

La historia de God of War 2018 tiene lugar al menos 10 años después del desenlace de God of War 3, pues es la edad que tiene el hijo de Kratos, Atreus, quien se repartirá el protagonismo con el espartano. Lejos de Grecia, ambos viven en tierras nórdicas, ocultando su existencia a los dioses de esta mitología y ya sin la misteriosa madre del chico. De hecho, llevar las cenizas de Faye a la cumbre más alta de Midgard es la tarea principal que ambos emprenderán en el conocido como "El Viaje", un acto de homenaje a la mujer a quien ambos querían.

Kratos está cambiado. Ya no es el furioso antihéroe que conocimos, sino que nuevamente es capaz de generar sentimientos buenos hacia otro ser. Ha vuelto a amar -y no solamente dejarse llevar por la pasión de los minijuegos sexuales- y asume su existencia en tierras nórdicas como una especie de exilio en el que tratar de olvidar su pasado junto a su nueva familia. 

El nuevo Kratos no quiere saber nada de su pasado y por ello blande el Leviatán, un hacha que heredó de su esposa y que fue forjado por Brok y Sindri, los dos enanos responsables de la creación del mismísimo Mjölnir.

El uso del hacha no solamente se limita a golpes normales y fuertes, sino que incorpora una mecánica de lanzamiento que funciona bastante bien para tener cierta ventaja competitiva y poder atacar a distancia. De igual manera, tiene poderes congelantes, lo que no solamente servirá para frenar o ralentizar a ciertos enemigos, sino que se acaba convirtiendo en una forma de resolver los rompecabezas que encontramos por el escenario y nos impiden la progresión.

Las numerosas variantes de combate para un juego cuyo esquema de control es aparentemente tan simple es uno de los puntos fuertes del título dirigido por Cory Barlog. Hay enemigos que aparecen en zonas inaccesibles para los jugadores. Hay otros que son capaces de esquivar los lanzamientos y por tanto se necesita el cuerpo a cuerpo.  

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