COSAS QUE DURAN

Tecnología de corta duración para sueños de larga vida

Frente al lanzamiento de productos semejantes cada año Fairphone apuesta por la durabilidad. (Foto: Pixabay)
Frente al lanzamiento de productos semejantes cada año Fairphone apuesta por la durabilidad. (Foto: Pixabay)
Frente a la obsolencia programada de la mayoría, existe una compañía de smartphones basada en la longevidad de sus productos y su menor impacto ambiental. Sus componentes pueden ser cambiados por el propio usuario.
La empresa de terminales de smartphones Fairphone presentó este 27 de agosto su Fairphone 3 cuyos componentes pueden ser cambiados fácilmente por el propio usuario. La programación de esta compañía se basa en la longevidad de sus productos y su menor impacto ambiental para atraer a los consumidores según nos cuenta Vincent Fagot (Le Monde, "Fairphone mise sur ses smartphones durables pour se démarquer" 27/08/2019)

O sea, lo contrario de la escasamente perseguida obsolescencia programada o “determinación deliberada por el fabricante del fin de la vida útil de un producto para que, pasado ese tiempo, éste resulte inservible, baje muy considerablemente su rendimiento y sea difícilmente reparable, haciendo que sea necesario comprar uno nuevo producto para sustituirlo” que es como la definía  Salvador Carrero, (¿Se puede penalizar la obsolescencia programada? Expansión, 17/03/2019).

Es una clara apuesta para definir un estrategia hacía la captación de un público que valora la ética de cuidado extremo del planeta y de que a uno no le tomen el pelo.

Fairphone confía en sus teléfonos inteligentes duraderos para destacarse como declara su fundador Bas van Abel. Frente al lanzamiento de productos semejantes cada año como Apple y Samsung, el Fairphone 3 se presenta cuatro años después y con la posibilidad de sustituir elementos para hacerlos durar.

Es toda una filosofía de lo duradero frente a lo efímero. Nuestro mundo se escapa. Se fueron los amigos, “pueblo mío que estás en la colina”; ya no están frente a nosotros las gaviotas de aquel martes porque “se equivocó la paloma, se equivocaba”.

Pero por otro lado enseguida despreciamos lo que lleva unos pocos meses o días con nosotros. Se nos encapricha el alma, se nos vuelve sin fondo, dejando que la huella de ayer quede sin relieve por la acción de otro viento.

Qué duro es el olvido. Qué dura la separación si se tienen raíces y qué pasajera el ave que emigra como un iPhone por el Sur de cualquier Norte con otra nueva gama en oro viejo o gris espacial.

El firmamento gira y cambia sin dejar de ser el mismo. Esas dos estrellas no las veo todos los días, pero están ahí donde estuvieron. Sí, tan pocos mías entonces como ahora. Pero sí es mío, acaso nuestro, el haberlas deseado la primera vez. Esta noche casi quietas, siguen pintando – gris espacial – las calles de la ciudad, porque llovió.

Tampoco cambias lluvia. ¿No eres tú la de siempre?

No me respondes porque la batería que le dio fuego al agua está con imaginación asistida. Puede que eso sea lo que esté sucediendo, que necesitamos recambios de piezas para alargar la vida útil de los sueños. Y los sueños, sueños son. Y lo que será, será.

Tú duermes, mientras velo los cielos que están clavados en esas estrellas. Siempre están vivos si sabemos que lo primero perdura hasta el infinito.

Idea fuente: técnica de corta vida para sueños de larga vida

Música escucho: “Qué será, José Feliciano, (1971). Escrita por Jimmy Fontana y Marco Mogliacci, fue popularizada por Ricchi e Poveri y quedó segunda en el Festival de San Remo de 1971.

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